martes 9 de junio de 2009

Doubleplusgoodie!


Señores, saquen la ginebra: hoy es el cumpleaños 60 de 1984, una de las partes fundamentales de la biblioteca del filósofo preparatoriano, junto con los tomos de Nietzsche y los cuentos de Poe. Pero mientras los cuentos de Poe pueden parecer fantasías destinadas a emos con aires de grandeza y las obras de Nietzsche un montón de aforismos destinados a los pesimistas militantes, 1984 se siente algo más vivo, tal vez porque es más nuevo, tal vez porque el miedo al gobierno sea algo más cercano que los amores de ultratumba y el superhombre, tal vez por la opresión que se siente en cada página, o por las inevitables comparaciones que se pueden hacer con el mundo real: que si nos espían los emails, nos registran los celulares, nos checan los mp3's, nos inundan de cámaras, nos llevan a temerle al vecino o al peatón... quien sabe. Dicen que lo más importante de un libro es lo que te puede enseñar. A mí, entre muchas cosas, me enseñó el divertido juego del doblepensar, verdadero arte que me empeño a practicar todos los días, y hasta la inspiración para algunas ideas de este blog, cosas por las que le estoy agradecido. Si no lo han leído, háganlo ahora.

miércoles 3 de junio de 2009

Lo que aprendí con Battlestar Galactica

Acabo de terminar de ver la primera temporada de Battlestar Galactica. En mi casa dicen que en lugar de estar viendo cosas con naves y escenas de sexo mejor debería ver algo más “para jóvenes”. Ya saben, algo “con mensaje”. Pero si se pusieran a ver este programa de navecitas y robots se darían cuenta de que si se aprenden muchas cosas:

Hasta en el fin del mundo, lo importante es "el hueso"


La flota colonial viaja por el espacio huyendo de los Cylons que acaban de destruir a casi toda la humanidad, y buscando la mítica Tierra. Cualquier error conducirá a la raza humana a la extinción. Recursos limitados, una situación desmoralizante, el miedo por no saber quién es humano y quién es una “tostadora” ¿Y de qué se preocupa la gente? De que el gobierno sea legítimo. Conozcan a Tom Zarek, el AMLO del espacio. Claro, con la salvedad de que éste sólo hace declaraciones explosivas, y Zarek pone bombas de verdad (Ja ja ja…, si, voy a azotarme cien veces por eso). Esta pústula infecta que merece todo mi desprecio, hemorroide maloliente, engendro de Satán, siervo de Baal, moco de Bush Hijo, es un terrorista venido a menos, y nada más por saber hablar bonito sobre la libertad y la igualdad hasta lo nominan para vicepresidente. Hasta anda pensando en la grande, para disfrutar de la bella vista desde el Colonial One. Digno de una curul en la Cámara de Diputados.

La religión sólo trae problemas

La causa de todos los problemas de los humanos en BSG viene de lo que Richard Dawkins llama el virus de la fe. Los Cylon persiguen sobre todo una cosa: ser dignos de DIOS. Ellos creen que los humanos no lo son, por lo que deben ser destruidos (o sustituidos por otra cosa). Laura Roslin (La señora pesidenta de lo que queda de las Doce Colonias) toma medicamentos naturistas que le provocan alucinaciones. En lugar de hablarlo con su médico lo hace con una sacerdotisa que las interpreta como señales del destino, dándole ínfulas de profeta elegida por los señores de Kobol, tal como dice en las Sagradas Escrituras. En lugar de documentales y libros, bien se podría convencer a la gente de lo mala que es la religión con esta serie.

Las leyes de la robótica son lo más valioso que tenemos


Puede que jamás podamos tener naves que crucen el espacio en segundos, pero sí podremos tener Cylon-esclavas y Cylon-esclavos gracias a las leyes de la robótica, que obligan a los robots a no dañar a ningún ser humano ni permitir que sufran daño, y a siempre obedecer a los humanos en todo, siempre que no se rompa con lo primero. Gracias a Isaac Asimov no sufriremos con terroristas robot, ni rebelión cromada, ni ideas místicas locuaces. En su lugar estará un ejército de seres serviles con un profundo deseo de hacer su trabajo. No cambiaría eso ni por la Estrella de la Muerte.

La propaganda puede tomar formas insospechadas


Las Trece Colonias de la humanidad (Los doce mundos coloniales mas la Tierra) fueron fundadas por los dioses de Kobol (A los que no les suene de nada, clic aquí). Los esclavos Cylon son una amenaza que destruirá a la humanidad en la primera oportunidad, diciendo que DIOS está de su parte. Y como lucen como nosotros, cualquiera podría ser uno de ellos. Con todas estas “referencias” mi conspiranómetro zumba como loco. O esto es un plan del Imperio o parte de una conspiración juedo-masónica-bolchevique para imprimir arquetipos en las mentes de los que ven esta serie para que estén a favor de la “guerra contra el terror” o es una gran metáfora del mundo después del 11-S

Y esto último es un ejemplo de lo más importante que aprendí: la fantasía es para idiotas. ¿Quién necesita historias de elfos y magia cuando tenemos robots e intriga? A la porra con Harry Potter. Pónganse a leer Fundanción.

martes 2 de junio de 2009

Ya sé que Internet no da consejos médicos, pero...

Aunque esto contradiga todo lo que siento y creo que debe ser este blog, hoy hablaremos de mi aburrida vida en el meat world. Hoy llegué de la escuela y prendí la computadora. En cuanto me senté en mi “silla ejecutiva” me vino un dolor tremendo en las sienes. Me viene pasando desde hace algún tiempo, específicamente desde que se acabaron las vacaciones. Entonces lo comprendí todo: Mi cerebro se hace un lío porque no me alcanza el tiempo: hoy quería hacer una presentación para la escuela, ver un capítulo de Battlestar Galactica, acabar un post, leer mis feeds y leer algunas páginas de un libro de Rius. Todo eso en dos horas, porque tengo que salir corriendo a la oficina donde hago mis prácticas profesionales. Como es imposible hacer todo eso en tan poco tiempo, mi mente se bloquea, me entra la desesperación y me duele la cabeza. Lo peor es que no puedo dejar de pensar en todo lo que me quedó por hacer, y mientras mi lista de pendientes sube y sube, de igual forma lo hace el estrés. No sé cómo le hagan ustedes, que pueden hacer todo eso, aparte de que tienen Twitter, Facebook, hi5, un montón de PowerPoints en su bandeja del correo. algunos hasta trabajan ocho horas al día. A mí el multitasking me ha fallado estrepitosamente. Incluso me he llegado a plantear cortar por lo sano con Internet y todo lo que tenga que ver con él. Así que hoy les pido que sean buenos conmigo y me cuenten cómo le hacen para administrar su tiempo. ¿Se saltan las comidas? ¿Leen sus feeds en el trabajo? ¿Se acuestan más allá de las once de la noche? ¿Escriben todo en un papel y van tachando las cosas que van haciendo? ¿Electrochoques? ¿O están en las mismas y prefieren tomar aspirinas y no pensar en ello?

jueves 21 de mayo de 2009

Una forma elegante de procastinar

Cuando me pongo a hacer una tarea en el Word Writer, a veces dejo de escribir acerca del tema que debería ocuparme y me da por vomitar (no conozco una palabra que lo describa mejor) palabras y frases sueltas. Esta vez fue una cuartilla:

El increíble aparato que el mariscal Foch había ideado era nada más una bola de algodón dentro de un globo. El algodón retendría algo de alcohol y un disparo al globo lo quemaría en una bola de fuego. Pero luego de darse cuenta de que el globo en llamas sería un arma inútil se dio a la bebida y murió en su hacienda junto a las ovejas y los girasoles de abril. En su tumba un pasto ralo crece con las lluvias que poco a poco deslavan la lápida en la que una inscripción reza así:

   “CUATUR, MERI GAURS”

   Las enigmáticas palabras no significan nada más que las artes de un estafador de Hamburgo, artista errante de esos que lo mismo venden remedios para la sífilis que sacan dientes y cuentan chistes a los viajantes para distraerles y robarles las alforjas en un descuido. En esta ocasión, el mariscal se hallaba postrado en su sala, oyendo crepitar la leña en el hogar cuando oyó que tocaban a la puerta. Desconocedor de las costumbres de la gente de sociedad, se dignó a abrir él mismo. Y allí estaba el famoso grabador don Juan de San Carlos, con el sombrero raído, la capa cenicienta y el rostro marchito. La imagen misma del tiempo: horrible, viejo, apergaminado y con olor a maderas rancias. El mariscal se fijó en los ojos de este extranjero y pudo distinguir en ellos un fuego familiar: el del cortesano que se humilla ante los pies de su amo por unas monedas o por un cumplido, o tan siquiera por un gesto de deferencia y familiaridad que le permitirá ser el centro de atención de la servidumbre en la tertulia de las tardes, cuando después de ir a servir el te y el chocolate los sirvientes se retiran a la cocina a contar los chismes. El mariscal, ávido de alguien así cerca de él, lo dejó pasar. Eso fue su perdición. Este extraño, esta figura reseca, esta alegoría más que hombre le chupó la vitalidad que le quedaba a base de cumplidos y reverencias. Poco tuvo que hacer para heredar su hacienda. Sin embargo, Foch no era tonto, y podía oler el veneno en sus comidas y ver el puñal debajo de sus ropas. Su vida se había convertido en un juego del gato y el ratón, lo que le divertía. Le fascinaba la perversidad del hombre pequeño, la avaricia con la que contemplaba las condecoraciones y el fastuoso servicio de mesa. Una vez lo sorprendió oliendo la alfombra que había venido de Persia cruzando los desiertos y los mares. Se figuró que quería aspirar el opio que se le había impregnado en el taller del artesano, y esperó que sólo alcanzara a distinguir el hedor de los camellos. Pero el tiempo pasó, y Foch se hartó de su bufón, como se había hartado de su hacienda y de su vida hacía ya tanto tiempo. Así que lo llamó a su lado:

   - Julian (Juan, había dicho alguna vez, era un nombre que sonaba a santo, y un tipo como él merecía algo más terrenal), ¿quieres traer el libro de Groler?
   - Sí, mi señor.

   Cuando volvió con el libro, el mariscal hizo el primer disparo que había sentido justo en toda su vida. Impasible, cual si contemplara destazar a un cerdo, lo contemplaba arrastrándose por la sala, gimiendo y dejando un rastro de sangre por todas partes. Tendría que quemar el tapoete. Las sillas ya no tenían valor. Un jarrón de porcelana, proveniente del saco de Roma, cayó al suelo, rompiéndose. “Vé con los tuyos” pensó Foch. “Ya no tienes que sentirte mancillado por Carlos V”. Julián, Jean, Juan, acompáñalo por favor.
   En un rictus de dolor, los dientes amarillentos del siervo polvoriento esbozaron una sonrisa. No tenía idea de que el mariscal moriría el día siguiente del cansancio que le significaría enterrarlo en el jardín. Cuando su cuerpo maloliente fue encontrado una semana después por el lechero, sostenía todavía entre sus dedos un collar con las palabras que se convertirían en su epitafio. La única vez que había robado.
Y así, mis queridos educandos, es como se pueden perder cuarenta minutos de una forma que no te haga sentirte culpable luego.

miércoles 20 de mayo de 2009

Soy Wittenbergman y soy un idiota


Por si no lo conocían: Garfield minus Garfield

Bueno, no un idiota. Sólo una persona que no sabe lo que quiere, y si lo sabe, lo es cuando lo ha perdido. Pero qué quieren que haga: lo llevo en mis genes. Por lo menos lo reconozco, y eso es bueno ¿que no? Y ahora que perdí pero recuperé a fin de cuentas este blog, ya se lo que quiero: un template blanco, otra cabecera, un nombre más rimbombante y algunos sapos extra qué lamer. En estas dos semanas ese ha sido mi hobby. Eso y descubrir el frío vacío de las cuencas huecas en las caras de las personas con las que me topo en la calle, en el salón, en las plazas, en el malecón. Ojos muertos, agujeros que me revelan toda la podredumbre. Extraña materia amarilla que cae del ojo de un perro muerto. Moscas zumbando felices por el olor nauseabundo. El dedo de mi hermano al que se le enterró una uña y ahora bien podría inspirar un disco grindcore conceptual. Veo a Anal Cunt en el contrato.

¿Ven? Lamer sapos es un buen tema de conversación.